Seguidores

jueves, 25 de agosto de 2022

LA CALMA CERTERA

 



LA CALMA CERTERA


    Cuando te encuentras sin esperarlo inmerso en una tempestad que no veías venir mientras tu estado era de paz interior, se remueve todo dentro de ti, todo lo que antes era tu principio, ahora pasa a ser tu final y como todo en esta vida, pasas un proceso de adaptación, hasta que te vuelves a encontrar contigo mismo… 


    Las etapas de la vida, desde que llegamos a este mundo, hasta que viajamos al otro infinito, marcan el carácter, la filosofía y la creencia de cada ser, nada es tan trascendental como para estancarte bajo la lluvia, hay que seguir la senda que nos lleve hasta encontrar ese nuevo a amanecer, que nos ayude a fortalecer de nuevo nuestra luz, que nos de nuevas ilusiones y crezcamos como personas. 


    Nada es tan importante como para no seguir adelante, solo hay algo seguro, y es que algún día, soberano misterio, iniciaremos el viaje a ese infinito del que volveremos a renacer en nuestras propias cenizas para iniciar de nuevo un camino de aprendizaje que nos fortalezca. 


    Las tormentas como todo, son pasajeras, y en ocasiones hasta son beneficiosas para limpiar y purificar, para depurar todo aquello que nos daña o nos afecta por dentro, y es que somos tan frágiles que pensamos que nada ni nadie nos puede remover de nuestro estado de ánimo hasta que de golpe y sin esperarlo te ves sumergido en un remolino que como si fuera un laberinto no le ves salida, hasta que tú mismo abriendo los ojos ves la salida y la lluvia se convierte en ese elixir reconfortante que te ayuda a aliviar el peso que tenias dentro y no te dejaba respirar… 


    No hay mas ciego que él que no quiere ver, y nosotros mismos nos ponemos barreras donde hay solo horizontes de esperanza en el que refugiar nuestros propios miedos. Siempre debe primar mirar por el bienestar de uno mismo, dejar ir aquello que te hace daño y solo alimenta el ego de aquella persona que por sus propios miedos nos hace participes de su tormenta y nos engulle hasta acabar con nuestra paz interior… 


    No estaremos aquí por siempre, todos tenemos por suerte o por desgracia una fecha de caducidad, y más vale darle tiempo al tiempo, que estar todo el día pendiente de ese reloj dichoso que no para de mover el segundero… Hay que ser constante con la felicidad de cada uno, todos somos responsables de que cada pieza de nuestro puzle encaje donde debe hacerlo, y no tenemos que buscar quien ordene nuestro desorden, ni hacer cómplice ni verdugo de nuestros actos, si en su momento no fuimos capaces de poner ese límite que marca nuestro propio carácter y nada ni nadie debería rebasar… 


    La calma certera se encuentra mirando el interior de uno mismo, y sabiendo lo que tu alma y corazón desea en ese momento… Las tempestades pasan, nada es eterno y nada es para siempre… como decía uno de mis cantautores preferidos… puede ser que mañana siga siendo un día gris y que sigamos conjugando el principio de incertidumbre, pero también puede que no sea así y que todo vuelva a su estado inicial, del que de nuevo fortalezcamos nuestros pilares y seamos capaces de construir nuestro propio futuro sin tener que temer a nada ni a nadie, ni siquiera a nosotros mismos...


    Todo depende de cómo queramos mirar a través de nuestra ventana… y si la lluvia esta tras el cristal, prepara un buen café y contempla como toda tormenta pasa y el sol volverá a brillar… y no olvides… somos dueños de nuestro propio destino… de nuestra calma certera…

No hay comentarios:

Publicar un comentario