LA ETERNA ESPERA
Te echo tanto de menos, extraño
tanto tu sonrisa iluminada, es raro no saber de ti más de dos días seguidos, es
tan triste no escuchar tu voz siempre bañada de esos chistes que eran tan
tuyos, que muchas veces me los contabas una y otra vez pensando que no me los
habías contado y yo por tal de escucharte y verte sonreír mientras describías
cada frase y ver como lo sentías, permanecía atento y listo para soltar mi
pertinente carcajada…
Extraño tanto tus consejos, esas
charlas raras que solo tú y yo sabíamos vivir, esas conversaciones tan
profundas que divagaban desde la raíz de la humanidad hasta la vida en la otra
fase o al otro lado… cuantas horas de analizar todo con profundidad, cuanto
aprendizajes dedicaste a que aprendiera a escuchar, a analizar, a profundizar
en todos los elementos que me encontrará por el camino…
Siempre me decías que mi carácter
y mi genio siempre serían mi peor enemigo, y es que siendo los dos del mismo
signo astral me conocías muy bien, pues siempre me decías que en mi te habías
visto reflejado treinta años atrás, que son justos los que nos separaron
siempre en este plano astral…
Te fuiste sin que pudiera decirte
lo mucho que te quiero, lo mucho que me has dado, sin poder agradecerte todo lo
que has hecho por mí, por ella, por nosotros, por todo el que a ti de alguna
forma se ha acercado a tu vida, todo aquel ser que ha tenido la inmensa suerte
de encontrarse en tu camino y poder disfrutar de tu esencia, de tu magia, de tu
filosofía de vida, tu pensamiento y tu locura tan bella, y esa cordura tan tuya
que te hacia ser el más loco entre los cuerdos y ser el más feliz a pesar de
que la tristeza siempre era una sombra que esperaba en el cajón de tus desastres,
pero como tu decías, cada uno es dueño de su balanza…
Siempre me mirabas con esos ojos
tan azules tuyos y me decías, no me mires a los ojos, mírame en el alma, busca
en tu interior, y cuando no esté a tu lado, por el motivo que sea, ahí siempre estaré
yo…
Y busco Maestro, te busco, miro
en mi interior, miro en mi balanza, busco entre mis miserias, entre mis batallas,
entre los restos de esa pelea constante con mi ira y mi templanza, pero me
cuesta ver esa luz que tú me iniciaste, me cuesta no soltar una lagrima cada día
cuando tu nombre y tu esencia vienen a mi recuerdo, cuando entre tus libros
dejo divagar mis pensamientos, cuando entre tus manuscritos me regocijo y
extraigo todo lo necesario para dejar crear a través de mi mente mis letras alquímicas,
pero eres siempre esa luz que busco y no encuentro… porque me faltas, porque te
quiero y ya muy a mi pesar sé que solo puedo buscarte en mis recuerdos…
Aún sigue pendiente en el
calendario de mi adviento la investidura de ese proyecto de caballero que tú en
mi iniciaste; Me supiste destapar de la caja de pandora el templario que
llevaba dentro y prender la luz e iluminar mi pensamiento, que no me quedase en
la frialdad del conocimiento, que supiera sacar el jugo a ese juramento de que
no hay caballero sin un camino de aprendizaje, sin una luz que llene mi alma de
amor y honor al prójimo, que respete y entienda que todo es luz, que todo es
infinito y que nada hay que temer si tu corazón es valeroso…
Y en mi rincón alquímico, en mi
lugar en el mundo, donde me abriste el camino de encontrarme a mí mismo, con la
luz de la chimenea por testigo, los canticos del románico y mi pluma por
espada, vuelvo a gritar al firmamento que siempre serás mi guía, mi corazón y
mi firmamento, que pasarán los años que tenga que pasar hasta que me vuelva a
encontrar contigo al otro lado, en ese nuestro hogar… Pero te prometo que
juntos, volveremos a cabalgar como uno solo… Hasta que la tierra se vuelva a
hacer camino ante nuestros pasos, que el viento siempre sople a nuestras
espaldas, que el sol brille cálido sobre nuestra caras, que la lluvia caiga
suavemente sobre los campos que cabalguemos, y ahí será donde nos volveremos a
encontrar Maestro… Te querré eternamente… nnnDnnn…

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