LA CAPA DE NUESTRO REFUGIO
Pensamos que no llegará y el tiempo nos consume
Abrazamos la espera y rendimos honores a nuestra miseria
El infinito nos marca y dejamos el miedo atrás
Recorremos la piel del tambor al compás de las manecillas del reloj
Miramos en la mirilla de la puerta de atrás
Buscamos errores que rescatar para enmendar
Ponemos tiritas en cicatrices sangrantes
Olemos el miedo como fiel compañero
Sentimos la brisa de la sorpresa
Entreabrimos la soledad del miedo
Encendemos la llama de la calle del amor
Abrimos las puertas de la percepción
Brindamos por los logros no conseguidos
Añoramos las lágrimas de la infancia
Hacemos de nuestra capa refugio de la tristeza
Cruzamos los dedos sabiendo que ya perdimos
Andamos los caminos ya desandados
Atravesamos la línea de lo indivisible
Aspiramos a nada más que nuestro fracaso
Amenazamos a nuestra insolencia
Miramos de frente a nuestra inteligencia
Absorvemos el veneno de nuestra vileza
Acompañamos a Caronte al umbral de nuestra muerte
Resurgimos de las cenizas de nuestros desengaños
Ponemos fin a un camino infinito
Firmamos la batalla perdida
Celebramos el Reino no conquistado
Conquistamos el sueño no deseado
Lloramos a los que dejamos de lado
Miramos a la muerte de frente como la mujer imposible
Llegaremos al camino de las estrellas por la senda prohibida
Todo será la nada cuando tu reloj deje de ser tal cual es el tiempo… Infinito…

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