CUANDO CREIMOS SER MAYORES
Fuimos capitanes del barco pirata, un velero que surcaba los sueños mas profundos y diversos de nuestro deseo interior. Queríamos ser cuatreros del oeste y cabalgar las llanuras y praderas del salvaje oeste, queríamos ser indios y fastidiar la conquista de los vaqueros...
Queríamos ser Médicos y enfermeras, y salvar y curar las dolencias de todos los que nos rodeaban, queríamos ser saltimbanquis, trapecistas, magos y payasos, queríamos ser astronautas y conquistadores del espacio, queríamos ser maestros y solo eramos aprendices, queríamos ser banqueros y solo teníamos la paga que nuestros padres nos daban, queríamos ser estrellas del fútbol y nos dejábamos el tiempo pegandole patadas a un mikasa, queríamos ser pilotos de avión y con los brazos abiertos volábamos de España a New York...
Queríamos ser grandes estrellas del fútbol y ganábamos los mundiales en nuestras calles o plazas, queríamos ser Jordan y Magic Johnson y conquistábamos la NBA, queríamos ser Don quijote, Dartagnan y El equipo A, queríamos ser espinete, queríamos ser los caballeros del zodiaco, oliver y benji, y crecimos con mecano, el ultimo de la fila, alaska y los pegamoides y su bola de cristal, nos enamoramos con tennessee y OBK, y bailábamos las lentas con Sergio Dalma, cuando Bailar pegados era bailar...
Y Pensábamos que eramos muy mayores, porque ya nos levantábamos solos de la cama, y nos preparábamos la mochila cada día... pensábamos que eramos mayores, porque salíamos de nuestro barrio con nuestra bicis en verano a conquistar el mundo al parque del extrarradio, pensábamos que eramos muy mayores porque nos tomábamos un refresco en el bar de abajo viendo el fútbol con los mayores...
Pensábamos que eramos muy mayores cuando viendo que oscurecía le robábamos al reloj media hora de la acordada en casa para ir a cenar, sabiendo que habría reprimenda por no estar a la hora... Pensábamos que eramos muy mayores cuando vimos crecer los primeros de nuestra barba y como si fuéramos muy mayores le cogíamos prestada a nuestro padre su cuchilla de afeitar y su jabón y nos afeitábamos a su imagen y semejanza como habíamos visto mil veces cada mañana...
Nos creíamos mayores cuando nos revelábamos con nuestras madres porque ya no nos gustaba llevar los pantalones cortos con los calcetines de canutillo y los politos... Nos pensábamos mayores porque nos sentábamos atrás en el aula desafiando al profe de turno y liandola cada dos por tres con la pertinente reprimenda... Nos pensábamos mayores cuando creíamos que nos habíamos enamorado de aquella niña rubia que pensábamos que seria el amor de nuestra vida para siempre... y al día siguiente veníamos al colegio con medio bote de chispas echado en lo alto para que le gustase como olíamos...
Nos pensábamos mayores cuando acabo la EGB y pasamos al Bachiller en el colegio de ahora si, los Mayores... Y no nos dábamos cuenta de que la vida realmente estaba a punto de empezar... Que no eramos tan mayores como creíamos, ni tan pequeños como pensaban nuestros mayores... Pero eso es la vida, la sucesiva incongruencia del tiempo que le da paso al tiempo y no te das cuenta de que todo es volver a empezar... Pero que maravilla era no darte cuenta de que el tiempo siempre conquistaba cada momento y disfrutar de cada momento como si fuera único y no se pudiera recuperar...
Ahora, ya que el reloj marca mas rápido el segundero y la bolsa de arena empieza a estar menos de media... te das cuenta de que cualquier tiempo pasado, pasado se quedo... por eso siempre nos quedara el dicho de aquel capitán del club de los poetas muertos... Oh Capitán, mi capitán... Carpe Diem...

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