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lunes, 10 de octubre de 2022

LA VIRTUD DE LA QUIETUD


 

LA VIRTUD DE LA QUIETUD


La vida, esa luz que se nos ha otorgado para recorrer un camino construido desde la propia voluntad del ser, desde lo más profundo de la naturaleza propia del universo, desde el interior de nosotros mismos, con la certeza de poner los pies en la tierra, y de asentarnos en nuestro propio corazón, pero no vemos más allá de nuestro propio estrés, no nos paramos a escuchar el rumor del aire, no nos paramos a sentir la brisa fresca de esa mañana que nos agobia desde que miramos el reloj de las seis y nuestra vida se paraliza para darle paso al nervio del no voy a llegar y después me tomo un café que no es café sino veneno para postergar mis nervios y que no caiga redondo en la mesa de la oficina, tienda, taller o cualquier otro lugar que nos tenga el tiempo secuestrado...


Nuestro mejor amigo, el implacable compañero del siglo veintiuno, se llama Estrés y no podemos dejarlo de lado, no somos capaces de decirle vete al infierno y déjame vivir, que no necesito que aprisiones cada día mi cabeza con mil problemas que solo existen en mi imaginación cuando todavía ni han pasado, ni sabes si pasarán... La cabeza... esa compañera infatigable de nuestro amigo el estrés, que entre los dos no dejan títere suelto y a todos nos meten en el mismo inmundo pozo...


Y lo que nos gusta un drama... lo que nos encanta montar novelas con el mas simple de los problemas, cuando el verdadero y único problema es que tenemos en nuestra muñeca un aparato llamado reloj, que marca el tiempo que nos queda por vivir...


El tiempo.... siempre el tiempo... el mayor dictador de nuestras vidas y que solo él, es capaz de controlar la voluntad del ser humano...


Y si dejásemos que la risa, y la sonrisa, fueran nuestras nuevas compañeras... que pasaría si cada amanecer cuando abrimos los ojos, en vez de tanto quejarnos de que la vida sigue, damos gracias al universo de que seguimos vivos... y damos Fé de que somos los únicos dueños de nuestro propio destino... Os imagináis como sería este planeta si cada uno fuéramos capaces de mirar nuestro propio ombligo sin criticar a la persona que tengas a tu lado, sin culpar a nadie de las decisiones que hayamos tomado...


Ciertamente vivimos en un carrusel de emociones, y la espera no está invitada a la fiesta, pero lamentablemente es la mejor novia que podríamos tener, aunque estemos tan ciegos que no lo queramos ver... Y es que en el paraíso de los valientes los muertos son los que están vivos...


Qué pasaría si en vez de lanzar nuestra propia basura mental a los demás como si fueran contenedores de desechos, buscásemos el abrazo y la comprensión de quien nos sabe escuchar porque nos quiere desde adentro... Os aseguro que la reacción de todos los que nos rodean sería tan sorprendente que hasta nos enfadaría haber perdido tanto tiempo perdiendo el dichoso tiempo...

Cuando la vida nos pone a prueba y nos sienta en una camilla de hospital, o cuando nos deja postrados en una cama y no nos podemos mover, es ahí donde realmente paramos el reloj y vemos la vida pasar, pero sin montarnos en el tren porque estamos anclados al andén y ya no podemos sino pensar en que lo mejor que podríamos hacer es valorar lo que realmente nos da la felicidad...


Y que extraña es esta palabra, felicidad... que se compone de solo nueve letras y cuatro silabas, pero es tan difícil de conquistar... Y es que es tan efímera e incierta que siempre la buscamos y nunca la llegamos a encontrar...


Y queremos ser la historia escrita de esa novela que sea un bestseller, y queremos ser el protagonista de esa película que gane un Goya, y queremos ser el caballero de la triste figura que conquista molinos como gigantes, y queremos ser el truhan y viajero Willy Fog, para recorrer el mundo en ochenta días, y queremos que sin probar suerte nos toque la lotería y queremos que nos suban el salario sin llamar a la puerta de nuestro esclavista, y queremos que sin tener medios, nos curen de todas las enfermedades del mundo, y queremos que no falte pan en la mesa de nadie dejando que nuestros gobernantes se llenen la barriga con nuestros impuestos y se gasten las reservas en armamentos, y queremos saltar al vacío sin paracaídas y recorrer las cien mil millas de nuestra vida cuesta abajo y sin frenos...


Y si de una vez por todas, nos paramos un segundo y empezamos de nuevo... Una quimera que no es tan imposible si de verdad lo queremos vivir siendo sinceros... Hagamos de nuestra espera el mayor de nuestros regalos, hagamos de nuestro tiempo el mejor de nuestros compañeros, hagamos de nuestra vida un constante hoy si puedo, si quiero y si debo...


Yo soy el primero que debe aplicarse el cuento y dejarse de mirar en su propio ombligo... y si continuamos contigo, y hacemos una cadena que nos una a todos y a todas de una vez por todas, y vivamos, y disfrutemos de la quietud de nuestro momento, y llenemos los huecos vacíos de nuestra felicidad que nos está esperando con los brazos abiertos... Es algo posible... por un momento pensarlo... todos y todas unidos en un mismo punto de partida... y desde ahí volvamos a construir algo tan bonito que hasta de miedo de lo felices que podríamos ser... simplemente con nosotros mismos, un abrazo común y un único camino...

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