jueves, 1 de diciembre de 2022

LA ETERNA ESPERA

 



LA ETERNA ESPERA


Te echo tanto de menos, extraño tanto tu sonrisa iluminada, es raro no saber de ti más de dos días seguidos, es tan triste no escuchar tu voz siempre bañada de esos chistes que eran tan tuyos, que muchas veces me los contabas una y otra vez pensando que no me los habías contado y yo por tal de escucharte y verte sonreír mientras describías cada frase y ver como lo sentías, permanecía atento y listo para soltar mi pertinente carcajada…

Extraño tanto tus consejos, esas charlas raras que solo tú y yo sabíamos vivir, esas conversaciones tan profundas que divagaban desde la raíz de la humanidad hasta la vida en la otra fase o al otro lado… cuantas horas de analizar todo con profundidad, cuanto aprendizajes dedicaste a que aprendiera a escuchar, a analizar, a profundizar en todos los elementos que me encontrará por el camino…

Siempre me decías que mi carácter y mi genio siempre serían mi peor enemigo, y es que siendo los dos del mismo signo astral me conocías muy bien, pues siempre me decías que en mi te habías visto reflejado treinta años atrás, que son justos los que nos separaron siempre en este plano astral…

Te fuiste sin que pudiera decirte lo mucho que te quiero, lo mucho que me has dado, sin poder agradecerte todo lo que has hecho por mí, por ella, por nosotros, por todo el que a ti de alguna forma se ha acercado a tu vida, todo aquel ser que ha tenido la inmensa suerte de encontrarse en tu camino y poder disfrutar de tu esencia, de tu magia, de tu filosofía de vida, tu pensamiento y tu locura tan bella, y esa cordura tan tuya que te hacia ser el más loco entre los cuerdos y ser el más feliz a pesar de que la tristeza siempre era una sombra que esperaba en el cajón de tus desastres, pero como tu decías, cada uno es dueño de su balanza…

Siempre me mirabas con esos ojos tan azules tuyos y me decías, no me mires a los ojos, mírame en el alma, busca en tu interior, y cuando no esté a tu lado, por el motivo que sea, ahí siempre estaré yo…

Y busco Maestro, te busco, miro en mi interior, miro en mi balanza, busco entre mis miserias, entre mis batallas, entre los restos de esa pelea constante con mi ira y mi templanza, pero me cuesta ver esa luz que tú me iniciaste, me cuesta no soltar una lagrima cada día cuando tu nombre y tu esencia vienen a mi recuerdo, cuando entre tus libros dejo divagar mis pensamientos, cuando entre tus manuscritos me regocijo y extraigo todo lo necesario para dejar crear a través de mi mente mis letras alquímicas, pero eres siempre esa luz que busco y no encuentro… porque me faltas, porque te quiero y ya muy a mi pesar sé que solo puedo buscarte en mis recuerdos…

Aún sigue pendiente en el calendario de mi adviento la investidura de ese proyecto de caballero que tú en mi iniciaste; Me supiste destapar de la caja de pandora el templario que llevaba dentro y prender la luz e iluminar mi pensamiento, que no me quedase en la frialdad del conocimiento, que supiera sacar el jugo a ese juramento de que no hay caballero sin un camino de aprendizaje, sin una luz que llene mi alma de amor y honor al prójimo, que respete y entienda que todo es luz, que todo es infinito y que nada hay que temer si tu corazón es valeroso…

Y en mi rincón alquímico, en mi lugar en el mundo, donde me abriste el camino de encontrarme a mí mismo, con la luz de la chimenea por testigo, los canticos del románico y mi pluma por espada, vuelvo a gritar al firmamento que siempre serás mi guía, mi corazón y mi firmamento, que pasarán los años que tenga que pasar hasta que me vuelva a encontrar contigo al otro lado, en ese nuestro hogar… Pero te prometo que juntos, volveremos a cabalgar como uno solo… Hasta que la tierra se vuelva a hacer camino ante nuestros pasos, que el viento siempre sople a nuestras espaldas, que el sol brille cálido sobre nuestra caras, que la lluvia caiga suavemente sobre los campos que cabalguemos, y ahí será donde nos volveremos a encontrar Maestro… Te querré eternamente… nnnDnnn…

No hay comentarios:

Publicar un comentario